LA NOCHE DE LOS DAGONIANOS
Bien entrada la noche, aquel trozo de costa noroccidental de la isla de Gran Canaria, en el término municipal de de Gáldar, se declaró por unas horas república dagoniana. Súbitamente poblada de seres deformes entre el salitre y las sombras una vez empezó a sonar la música. Unos arrastrando sus pies, algunos con miembros atrofiados, otros marcados sus rostros por la mácula de una escondida demencia y otros pocos incapaces de soportar lo diferente, lo alternativo. Aquéllos se refugiaron en sus guaridas incapaces de presenciar un increíble espectáculo para tan triste barrio: un concierto de trash metal. Como dioses primigenios que destrozan el silencio y la quietud mortecina, tocaron para sus criaturas que amparadas por las tinieblas emergieron de las profundidades del mar para disfrutar de su música. Desde las esquinas y tras las ventanas, escondidos les observaron insólitos individuos, tal vez avergonzados de una extraña mutación, afectados por un recelo y temor irracional hacia los jóvenes. Y todo ello bajo una ambientación dagoniana, a tan solo una decena de metros del proceloso mar. A cada golpe de las olas algo viscoso se movía en la orilla. Bajo una húmeda oscuridad solamente sorprendida en su imparable avance por la luz de los focos, de inmediato engullidos con glotonería por la tenebrosidad de sus aguas. La mar amenaza con volver a soltar a un ejército de criaturas atraídas por la música. Aquéllas que pertenecen a la república marina de Dagon, seres mutantes infectos de una maldición ancestral por adorar a un dios pagano. Existen, y han aparecido en la Punta de Gáldar para disfrutar de lo lindo cuando empezó a sonar la batería, el bajo, la guitarra eléctrica y el teclado a cargo de los grupos “In Blood”, “Damage of Pain” y “Talpiot”. No os lamentéis ahora por no haber estado aquí. Tal vez, alguna otra noche tenebrosa, vuelvan a surgir de las tenebrosas aguas. Esperemos que muy pronto. Acudid prestos y acompañad a los súbditos de Dagon en la próxima ocasión que nos brinden los dioses. Uniros a aquellas criaturas míticas que se obstinan en no ser olvidadas.
¡Gracias por habernos brindado vuestra música!
¡Disfrutad malditos!
R J. V. G.
Punta de Gáldar, 3 de septiembre de 2.008
Bien entrada la noche, aquel trozo de costa noroccidental de la isla de Gran Canaria, en el término municipal de de Gáldar, se declaró por unas horas república dagoniana. Súbitamente poblada de seres deformes entre el salitre y las sombras una vez empezó a sonar la música. Unos arrastrando sus pies, algunos con miembros atrofiados, otros marcados sus rostros por la mácula de una escondida demencia y otros pocos incapaces de soportar lo diferente, lo alternativo. Aquéllos se refugiaron en sus guaridas incapaces de presenciar un increíble espectáculo para tan triste barrio: un concierto de trash metal. Como dioses primigenios que destrozan el silencio y la quietud mortecina, tocaron para sus criaturas que amparadas por las tinieblas emergieron de las profundidades del mar para disfrutar de su música. Desde las esquinas y tras las ventanas, escondidos les observaron insólitos individuos, tal vez avergonzados de una extraña mutación, afectados por un recelo y temor irracional hacia los jóvenes. Y todo ello bajo una ambientación dagoniana, a tan solo una decena de metros del proceloso mar. A cada golpe de las olas algo viscoso se movía en la orilla. Bajo una húmeda oscuridad solamente sorprendida en su imparable avance por la luz de los focos, de inmediato engullidos con glotonería por la tenebrosidad de sus aguas. La mar amenaza con volver a soltar a un ejército de criaturas atraídas por la música. Aquéllas que pertenecen a la república marina de Dagon, seres mutantes infectos de una maldición ancestral por adorar a un dios pagano. Existen, y han aparecido en la Punta de Gáldar para disfrutar de lo lindo cuando empezó a sonar la batería, el bajo, la guitarra eléctrica y el teclado a cargo de los grupos “In Blood”, “Damage of Pain” y “Talpiot”. No os lamentéis ahora por no haber estado aquí. Tal vez, alguna otra noche tenebrosa, vuelvan a surgir de las tenebrosas aguas. Esperemos que muy pronto. Acudid prestos y acompañad a los súbditos de Dagon en la próxima ocasión que nos brinden los dioses. Uniros a aquellas criaturas míticas que se obstinan en no ser olvidadas.
¡Gracias por habernos brindado vuestra música!
¡Disfrutad malditos!
R J. V. G.
Punta de Gáldar, 3 de septiembre de 2.008
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